Claro, los clientes que son "cero ponerse en el lugar del otro", ven a un delivery empapado, muerto de frío mal, y ni se les ocurre que el chabón no quiere escuchar ni una palabra sobre el clima. Se creen que quedan como que se compadecen del sufrimiento del chabón, que lo acompañan en el sentimiento, o incluso que suenan graciosos, cuando en realidad su comentario no hace más que romperle al delivery las congeladas pelotas. Es como ir a un velorio y decirle a la madre del difunto: "Que bárbaro, que manera de morirse gente, ¿no?" Hay que tener un poco de tacto, viejo!
También le pasa a la gente que atiende un negocio. Por supuesto que hay frases como "¿Cuánto sale (tal cosa)?", o "¿No sabés si ya pasó el 221?", o el terror de los empleados de locales céntricos: "¿Cargan tarjetas acá?" Después también está la vieja que, sin que le digas nada, te cuenta que le duele esto y aquello, que recién viene de la farmacia y la mutual no le reconoce el medicamento, bla bla bla... (evidentemente la atención al público no es lo mío) Pero la del clima no falla, para ningún rubro. Es la vanalidad hecha charla. Es la prueba de que esas dos personas no tienen nada de que hablar. Esa puta costumbre que tiene la gente de hablar por hablar!! "Oh, he hecho contacto con otro humano, debemos comunicarnos". Pero por favor!! Hoy hace frío. Sí.. ¿y que? Ayer también hizo frío. Y anteayer, y anteanteayer, etc. Entonces... ¿vamos a estar todo el puto invierno hablando de lo mismo? Pero esperá que llegue Septiembre. Ahí te quiero ver!!
Se me ocurre que para Septiembre u Octubre, sería:
Cliente- Buen día.
Empleado- Buen día.
Cliente- (uh, hoy no hace ni frío ni calor... que digo ahora?) Ehm... mmm... así que... este mostrador es tuyo?
Señor cliente: La próxima vez que reciba a un delivery, o entre a un negocio, piense; este tipo atiende 200 clientes por día. Por lo tanto, la primera frase que a usted se le venga a la mente para entablar conversación, este muchacho la escucha 200 veces por día, que serán más de 5000 veces por mes. Entonces, si realmente quiere dar una imagen educada, pero a la vez agradable... no diga lo primero que se le venga a la mente!! Diga lo segundo o lo tercero!! Así romperá con la monotonía de las charlas monotemáticas del diálogo cliente-empleado, y el empleado no sólo estará agradecido, sino que disfrutará de tener con un cliente una charla diferente, al fín, y que con algo de suerte, tendrá sentido.
(No, evidentemente la atención al público no es lo mío)